Los momentos más felices dejan dulces cicatrices, son marquitas de la vida. No se borran, ni se olvidan, en el mundo de los grandes aparece siempre el miedo, perdieron su chiquitita y con ella a sus sueños.
Si encontrás tu chiquitita no la dejes ir, es tu mejor partecita para comprender como hay que vivir, porque en esa chiquitita que eras tú, está siempre el ángel que guarda la luz, solo espera que lo sientas dentro de tu corazón. Si lo pierdes es como apagar tu sol, si buscaran las marquitas y pudieran reinventar el camino que se pierde cuando se olvidan de dar, pasarían tantas cosas en el mundo de los grandes, descubrir que por ejemplo siempre hay tiempo para amarse.